Falsos mitos sobre la nutrición

Publicado por el 15/01/2018. Categoría: Bienestar, Todas

Que el pan engorda, que los productos light adelgazan, que no se deben mezclar los alimentos… ¿Cuántas veces has oído estos mantras? Pero, ¿te has parado a pensar si son ciertos o, por el contrario, son ideas preconcebidas que hemos asumido como verdades absolutas?

El objetivo de este artículo es repasar algunos de los errores más frecuentes que cometemos cuando nos ponemos a dieta y desmontarlos uno a uno para comer de una forma inteligente.

Mito 1. El pan engorda

El primer mito, muy arraigado en la mente de todos, es que el pan engorda. ¿Esto es cierto?, ¿hay que eliminarlo de nuestra alimentación.

De un tiempo a esta parte se ha puesto de moda decir que el pan engorda y que, por tanto, es un alimento prohibido para aquellas personas que quieren adelgazar. Pero lo mismo que sucedió con el aceite de oliva (se dijo que era malo para el corazón, todo lo contrario que evidencia la realidad científica) o con el pescado azul (también malo para el corazón cuando es una mina de salud), ahora ha empezado a rehabilitarse.

Debido a su mala fama, suele ser lo primero que se elimina de la dieta cuando uno quiere perder peso. Sin embargo, hay algo que está muy claro: 100 g. de grasa aportan 900 calorías (Kc), mientras que 100 g. de pan solo unas 240 calorías.

Los expertos dicen que, contrariamente a lo que sugieren la mayoría de las dietas de adelgazamiento, 100 g. de pan solo aportan el 10% de las calorías que necesita una persona. Otra cosa es que el pan se utilice, como es frecuente, para rebañar el plato, untar las salsas o la mantequilla o rellenarlo de embutidos.

Mito 2. La fruta engorda si se come de postre

La fruta es buena a todas horas, sobre todo si comiendo fruta eliminamos de nuestra dieta otros productos menos saludables como un postre dulce. La fruta aporta las mismas calorías antes, durante o después de comer. El orden en que se toman los alimentos no influye en el aporte calórico. Por lo tanto, es falso que la fruta engorde como postre. La ventaja que aporta ingerirla antes de la comida es que produce un efecto saciante gracias a su contenido en fibra y agua.

Una dieta equilibrada debe incluir al menos tres piezas de fruta al día, ya que aportan vitaminas y minerales.

Mito 3. Los productos integrales adelgazan

¿Cuántas veces no habremos escuchado: “come alimentos integrales porque te ayudan a perder más peso”, pero ¿qué hay de cierto en esto?

Lo cierto es que los alimentos integrales no adelgazan y la explicación es muy sencilla: su contenido energético es el mismo que el que poseen los alimentos refinados; es decir, tienen las mismas calorías.

Sin embargo, al tener un mayor contenido de fibra, poseen un efecto saciante que se traduce en que la persona que los consume habitualmente tienda a comer menos; en consecuencia, baja de peso. Pero no porque el alimento integral por sí mismo adelgace, sino por el efecto saciante que produce su contenido en fibra, de la misma manera que lo haría cualquier otro alimento rico en fibra, como es el caso del salvado de trigo, las semillas de linaza o el germen de trigo.

Eso sí, desde un punto de vista nutricional, el consumo de alimentos integrales es fundamental a la hora de seguir un estilo de vida lo más saludable posible, y deben sustituir de hecho al consumo de sus variantes refinados. Por ejemplo, sustituir la pasta normal por pasta integral, el pan blanco por pan integral y cereales de desayuno refinados y ricos en azúcar por cereales integrales.

 

Mito 4. Beber agua durante la comida engorda

Otra creencia popular es que el agua engorda si se toma durante las comidas, ya que provoca retención de líquidos. ¿Qué hay de cierto en ello?

El agua es un alimento que no aporta calorías, por lo tanto no engorda, ya se tome antes, durante o después de comer; y no provoca retención de líquidos, sino al contrario, estimula el funcionamiento de los riñones y contribuye a un buen equilibrio hídrico.

En todo caso, beber agua justo antes de una comida puede engañar al estómago y llevar a comer menos, porque proporciona sensación de saciedad.

Mito 5. Los huevos son malos para el colesterol

Cuando hablamos de colesterol a todos nos viene a la mente el huevo como referente de alimento a evitar en la dieta. ¿Es esto del todo cierto?

Un alimento no es ni bueno ni malo por la cantidad de colesterol que aporta. En el caso de los huevos, además de contener colesterol, poseen proteínas como la lecitina, así como vitaminas y minerales.

Hay que controlar la ingesta excesiva de hue- vos, pero ello no significa que debamos vetar determinados alimentos que tienen un alto valor nutricional. Es más recomendable aumentar el ejercicio físico y evitar el consumo de tabaco que reducir la ingesta de huevos.

Mito 6. La cerveza engorda

Uno de los hábitos más arraigados en la cultura española es quedar a tomar una caña, pero son muchos los que consideran que esta costumbre provoca la aparición de la llamada tripa cervecera. ¿Debemos desterrar también este hábito?

Lo que se conoce como “barriga cervecera” no existe, sino que el aumento de grasa abdominal se debe principalmente a una alimentación desequilibrada y a un estilo de vida más sedentario de lo recomendable.

La aparición de tripa es un reflejo de obesidad y esta se produce por un desequilibrio energético. Es decir, consumimos muchas más calorías que las que gastamos o hacemos muy poco ejercicio físico. No se debe en ningún caso a ningún alimento en concreto y, desde luego, no es debido al consumo de cerveza, sino a que llevamos una vida sedentaria.

La tradicional caña de 200 mililitros contiene alrededor de 90 Kcal, por lo que no supone una gran aportación calórica, teniendo en cuenta que una persona adulta debe consumir en condiciones normales entre 2.000 y 2.500 Kcal al día. Esa caña contiene, por tanto, menos de un 5% de la energía total del día.

Por su parte, la cerveza sin alcohol se sitúa en los últimos puestos del ranking calórico, y en el caso de las cervezas 0,0 estas no aportan ni una sola caloría. Los datos refrendan así que culpabilizar a la cerveza del aumento de la obesidad es ciertamente injusto.

Mito 7. Durante el embarazo y la lactancia hay que comer por dos

En esta etapa las necesidades nutricionales aumentan, especialmente a partir del segundo trimestre. No solo se debe incrementar el aporte calórico, sino también el de calcio, hierro, ácido fólico, yodo y vitaminas B6, B12 y C, pero no se debe comer por dos, sino comer mejor.

El consumo debe ser similar al de una mujer adulta, salvo en el caso de frutas, verduras y lácteos, que es ligeramente superior. El truco está en fijarse más en la calidad del plato que en la cantidad.

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